Estoy anonadado con la noticia. No puedo comentarla con la suficiente tranquilidad para que la entrada sea educada. Leedlo vosotros mismos:
Los alumnos de primero de bachillerato que aprueben la mitad del curso pasarán a segundo
Estoy anonadado con la noticia. No puedo comentarla con la suficiente tranquilidad para que la entrada sea educada. Leedlo vosotros mismos:
Los alumnos de primero de bachillerato que aprueben la mitad del curso pasarán a segundo
Texto de un catedrático en El País Está aquí. Este artículo, con más o menos las mismas ideas, se reproduce cada cierto tiempo. Se aceptan de buen grado casi todas, pero, como todos, no entra en el meollo, lo que realmente está detrás de la pretendida reforma: la financiación.
Veamos. El autor dice que la estabilidad laboral produce la falta de competencia. Dos errores:
1.- La proporción de profesores con contrato estable es menor que los que tienen contrato inestable, a tiempo parcial, con sueldos irrisorios o simplemente administrativos.
2.- La competencia entre Universidades para captar a los mejores es sencilla de implementar: Permite los complementos salariales para poder atraer a buenos profesores/investigadores. Pero claro, eso es dinero.
3.- En mi entorno SI compiten las universidades por captar alumnos. En un entorno con una sóla Universidad, no existe esa motivación y no existirá.
Por otro lado,
-¿Por qué no se habla de la masificación de algunas carreras?
-¿Por qué no menciona el fracaso de la logse?
-¿Por qué no menciona el desequilibrio en el gasto por alumno entre España y la media europea?
Por ejemplo, la masificación insostenible en algunas Universidades en sus Ingenierías Informáticas, o la falta de financiación para contratar profesores con las que reducir la ratio núm. de alumnos por profesor.
Sin estos aspectos, todo debate queda amputado, y por tanto, resulta irrelevante.
En el editorial del país de ayer se siguen machacando las ideas del dichos informe sobre la viabilidad universitaria. Leed esto. Parece que, por tanto, las decisiones están tomadas. Si no os lo créeis, leed esta otra sobre el recorte futuro en cataluña. De esta forma se perderá una oportunidad histórica para la mejora real de la enseñanza univertaria, aquella que es personalizada y, entre otras cosas, más humana.
Leed este interesante artículo El investigador español muere, profesionalmente, muy joven. Llama la atención sobre la aplastante burocracia que debemos afrontar los que queremos investigar. Uno se siente identificado con algunos párrafos, y, en general, con las penurias que el sistema nos hace pasar, por ejemplo, para conseguir ayudas económicas. Es en este caso cuando se piden una cantidad interminable de documentos (la mayoría, disponibles en la red o que ya los tiene la administración). Además, salvo honrosas execpciones, la gestión es nefasta. Es usual que la gestión universitaria de estos trámites no respete los propios plazos que la Universidad misma impone.
La solución pasa por el uso de internet y por la exigencia de una mínima calidad de gestión a la administración universitaria. ¿Es posible? No lo sé, pero ahí va un consejo
Consejo 9: Intenta evitar la gestión de papeles que no reportará nada a tu grupo de investigación o departamento. Por ejemplo, la recabación de papeles sobre tu investigación que serán utilizados como publicidad institucional, encuestas de investigación que sólo sirven para estadísticas sin ningún tipo de utilidad, etc.
Los temores al uso incorrecto de resultados obtenidos con pésimos sistema de evaluación docente parece que se hacen realidad. Leed el debate sobre
La evaluación en la Universidad de Córdoba. Demencial. Quien ha sufrido la evaluación y ha leído las preguntas, hasta ahora se ha reído de ellas. Entre las preguntas que he sufrido a lo largo de mi carrera hay algunas como (no son literales, no me acuerdo con exactitud):
-¿Te parece adecuada la materia del curso? (esta pregunta es para un alumno que, seguramente todavía no la ha estudiado, por las fechas en las que se hace).
-¿Se corresponde el contenido del examen con lo impartido en clase? (y se lo pregunta a los alumnos que todavía no se han examinado).
-¿Respeta el horario de clases? (No creo que sea el alumno quien deba controlar el horario de clases, eso depende de la administración).
-¿Utiliza el profesor los medios didácticos adecuados? (en esta pregunta he obtenido respuestas muy dispares. Experimenta en tu curso, ya verás).
-¿Atiende el profesor adecuadamente en las tutorías? (de las mejores. La proporción de alumnos que vienen a tutorías es mínimo, y sin embargo TODOS contestan a la pregunta).
De todas formas, la mayor pega que se le puede encontrar a las encuestas docentes es que los alumnos NO son clientes, son USUARIOS de un servicio. Hay que tener en cuenta que no están comprando una enciclopedia cuando se matriulan en la universidad, sino que van a ser evaluados por el servicio que usan. Esto significa, entre otras cosas, que es muy posible (y natural) que si no aprueban (los repetidores) estén muy descontentos, y carguen la culpa sobre el que ofrece el servicio. Creo que una forma de resolver esta cuestión sería la evaluación recíproca. De esta forma el profesor podría relativizar los resultados. Esto no arregla mucho las cosas, pero quedaría constancia de algunas de las deficiencias que provocan el fracaso. Por ejemplo, la nula formación científica con la que los alumnos LOGSE llegan a las carreras técnicas, por ejemplo, o la mala expresión escrita en general.
Mi experiencia en la Universidad (no sólo en la mía, conozco otras) me induce a clasificar a los profesores en tres clases:
1.- Profesores que no se creen, ni por asomo, ninguna de las falacias y barbaridades de los timos comentados en el post anterior, y que además se niegan a participar en la farsa (yo me encuentro en esta clase)
2.- Profesores que no se lo creen pero que hacen como si lo aceptaran, simulando interés, rellenando de forma rutinaria cualquier informe voluntario, etc. (en esta clase se encuentran bien acomodados la mayoría de los profesores, incluidos aquellos que se aprovechan de la situación para obtener cargos, financiación, etc.)
3.- Los profesores que se creen los dos timos. Son los más peligrosos. Como tengas que compartir con un compañero de éstos una curso masivo (de 150 alumnos en adelante) la llevas clara. Sólo podrás corregir y evaluar, rellenar informes docentes y planes de mejora, pensar exámenes y pruebas individualizadas, etc.
Por tanto, permitidme ofreceros otro consejo:
Consejo 8: Elige asignaturas en las que tus compañeros pertenezcan al tipo 1, y en peor de los casos, al tipo 2. Este criterio es, incluso, mejor que el del número de alumnos
Es muy extraño que El País siga con informes negativos sobre las universidades, como por ejemplo
este
, entre otros. A esto se añade otros que hablan de reagrupamiento de las universidades francesas . Algo están sondeando y algunas decisiones ya las tienen pensadas.
Es curiosa una de las consecuencias que se obtienen del informe: no hay forma que evaluar de manera homogénea a las universidades. Desde luego, para eso no hay que hacer ningún estudio. Es una constatación del timo de la calidad, es decir, pensar que se pueden aplicar estimadores de calidad a la universidad que sean simples adaptaciones de los empresariales.
Resumiendo, los dos cánceres para la verdadera evolución de la universidad son el timo de bolonia y el timo de la calidad.
¿Sabéis lo que es peor? que la comunidad universitaria pasará por encima de esos timos como siempre lo hace, sin aspavientos pero derogando implícitamente su implantación, pero mientras hay un montón de gente (becarios, profesores sin nada que hacer pero que se apuntan al carro, políticos, gestores, evaluadores de calidad, etc.) que están chupando del bote, como se dice en mi pueblo.
Pues esa es la noticia de El mundo. leela aquí .
Este tipo de cosas también pasa en la Universidad. Incluso desde altas instancias de las facultades de ciencias instan al profesorado de la informática de primero a explicar tonterías de usuario (ni siquiera a nivel ofimático digno), pues los alumnos suspenden, se van de la facultad y desaparecemos. En fin