Texto de un catedrático en El País Está aquí. Este artículo, con más o menos las mismas ideas, se reproduce cada cierto tiempo. Se aceptan de buen grado casi todas, pero, como todos, no entra en el meollo, lo que realmente está detrás de la pretendida reforma: la financiación.
Veamos. El autor dice que la estabilidad laboral produce la falta de competencia. Dos errores:
1.- La proporción de profesores con contrato estable es menor que los que tienen contrato inestable, a tiempo parcial, con sueldos irrisorios o simplemente administrativos.
2.- La competencia entre Universidades para captar a los mejores es sencilla de implementar: Permite los complementos salariales para poder atraer a buenos profesores/investigadores. Pero claro, eso es dinero.
3.- En mi entorno SI compiten las universidades por captar alumnos. En un entorno con una sóla Universidad, no existe esa motivación y no existirá.
Por otro lado,
-¿Por qué no se habla de la masificación de algunas carreras?
-¿Por qué no menciona el fracaso de la logse?
-¿Por qué no menciona el desequilibrio en el gasto por alumno entre España y la media europea?
Por ejemplo, la masificación insostenible en algunas Universidades en sus Ingenierías Informáticas, o la falta de financiación para contratar profesores con las que reducir la ratio núm. de alumnos por profesor.
Sin estos aspectos, todo debate queda amputado, y por tanto, resulta irrelevante.
No es sólo financiación, que también, sino la capacidad de quitarse de encima a los inútiles que consiguieron la plaza por enchufe y a los corruptos que formaron el comité que los eligió. Aparte de eso, o para conseguir eso, desincentivar el contrato de doctores "de la casa", que es la norma en EEUU y otros sitios donde la universidad es seria y respetable (vergonzosamente, en España la inmensa mayoría de profesores provienen de la misma universidad, de la que no saldrán en su vida). Si no se hace por prestigio, eficiencia y orgullo propio, se tendrá que hacer por ley. Claro que eso provocará que los rectores vuelvan a llamar a las barricadas a unos estudiantes que identifican universidad con juerga, para que les defiendan su cortijo personal. Si en el fondo tenemos la universidad que nos merecemos.
Tienes razón, pero sólo en parte. No creas que el número de "inútiles" es tan grande, y están concetrados en departamentos concretos y conocidos. Y, desde luego, la situación socio-económica española es muy distinta a la de Estados Unidos. Se pueden contar con los dedos de una mano las personas que pueden sacrificarse económicamente para cambiar de ciudad por trabajo. Por citar un ejemplo cercano, conozco a profesores que el trabajo les cuesta dinero, pues la miseria de sueldo no les llega a mantener un piso alquilado en otra ciudad, y sus padres les paga parte del alquiler. Sin embargo, con el sueldo podrían vivir en casa de sus padres, si trabajase en la misma ciudad. Parece un dislate, pero es así. Pagar por trabajar.
Por otro lado, la famosa endogamia esistió en grandes cantidades hace unos 15 años (ahora no es posible en tal grado, no hay plazas), pero ten en cuenta que existían dos factores:
-Un aumento brutal de las plantillas (incluso hubo muchas plazas que quedaron desiertas) por la famosa curva demográfica. Esto provocó que los nuevos contratados quedaran colapsados por el trabajo (yo, por ejemplo, me quedaba noches sin dormir para corregir cuatrocientos exámenes). El sueldo: una miseria. El contrato: administrativo, no laboral, sin derechos, y renovable cada año.
- La creación de grupos de investigación nuevos (muchos de ellos creados con investigadores que venían de fuera de España), que formaron a alumnos de los últimos cursos para integrarlos en su grupo. Yo fui uno de ellos, lo reconozco. Pero, afortunadamente, mi curriculum docente e investigador justifica con creces que me seleccionaran.
En definitiva, no todo es blanco o negro. Muchos profesores no han podido desarrollar, por ejemplo, una actividad investigadora decente por cuestiones económicas o por sobreexplotación docente. Ese dilema, investigación/docencia, está muy mal resuelto en la Universidad Española.
Bueno, también hay otras ideas que se pueden aplicar sin necesidad de invertir tanto dinero. Por ejemplo, separar las carreras profesionales de los profesores investigadores de los de perfil didáctico. Los primeros se encargarían de clases de especialización, con poca carga docente, mientras que los segundos (se llaman lecturers en EEUU) solamente dan clase. Si los primeros no consiguen publicaciones de relativo impacto en 5 años, no se les hace fijos. Si los segundos no obtienen buenos resultados por parte de sus alumnos, ídem.
En cuanto a la dificultad de cambiar de ciudad, tienes razón. Los impuestos de transferencias, tasas de notario y demás son un lastre del que parece que nadie se queja, cuando son uno de los mayores problemas que sufrimos.
¿Sabes cuál es el peligro de la división que comentas? Que no sea voluntaria. Me explico: a los nuevos en los departamentos les caen normalmente tal cantidad de docencia que tardan en terminar la tesis, y siempre estarán en inferioridad de condiciones con respecto a los otros. Esto puede significar que no pasen a investigación.
Por otro lado, ten en cuenta que aligerar la docencia de algunos profesores en algunos departamentos tendría un coste bastante alto, pues significaría contratar más profesores. Esa inversión, que no es que la vea mal, no es la que realmente me parece importante. La importante sería que bajara la ratio número de alumnos/profesor en los primeros cursos en algunas carreras. El coste de esto sería sensiblemente inferior si se permitiera (que no se permite en la práctica) el trasvase de profesores con poca docencia de algunas áreas de conocimiento a otras afines.